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Las ayudas para jóvenes en busca de su primera vivienda


La situación económica de nuestro país, la precariedad laboral y la inestabilidad de las rentas han sido, desde hace tiempo, objeto de preocupación de jóvenes españoles que buscan su emancipación del hogar familiar. A estos factores, además, tenemos que añadirle los efectos provocados por la pandemia, que han mermado exponencialmente sus posibilidades de independizarse y los sitúa en umbrales de pobreza. 

La juventud cada vez más empobrecida

Según datos del último informe sobre el estado de pobreza de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), el 31,7% de la juventud en España se encontraba, antes de la COVID-19, en riesgo de pobreza y/o exclusión social, siendo el grupo de edad más empobrecido. 

A estos datos cabe sumarle el impacto de la pandemia, que ha reducido las rentas laborales de la población. Especialmente las de los jóvenes, quienes retrasan su edad de emancipación debido a las dificultades laborales y financieras del momento. Esta afirmación se puede corroborar en uno de los últimos informes del Banco de España, que asegura que el 87% de los nacidos en 1988 vivía con sus padres a los 26 años, un porcentaje 5 puntos mayor que el de los nacidos en 1976. 

¿Por qué los jóvenes tardan en emanciparse?

Al principio de este artículo se han expuesto algunas de las preocupaciones que tiene la juventud a la hora de buscar vivienda. Sin embargo, estas inquietudes están motivadas por unas causas externas que provocan, consecuentemente, que la mayoría de los españoles viva con sus padres cuando están a punto de cumplir los 30. 

  1. El 75% de los jóvenes encuestados en Injuve 2019 explican que no se marchan de casa por la falta de estabilidad económica. “Los millenials han vivido ya dos crisis en su adultez -la de 2008 y la del Covid-19- y saben que, si quieren tener vivienda, coche y cualquier otra cosa, se lo van a tener que currar”, afirma Sergio Nasarre, director de la Cátedra UNESCO de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili. 
  2. Los jóvenes viven cada vez más de alquiler. Si en 2006 había el doble de jóvenes con casas de su propiedad que de alquiler, ahora esa relación se ha invertido con el 50% viviendo de alquiler. A esta transformación se suma otra tendencia, y es que se ha doblado el porcentaje de los hogares jóvenes que tienen una casa cedida o pagan un alquiler casi simbólico: uno de cada cuatro vive de un favor. 
  3. No obstante, cabe destacar que, independientemente de si los jóvenes escogen vivir en propiedad o en alquiler, van a tener que destinar gran parte de sus ganancias. Y es que, según datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud, requiere destinar el 46,9% del salario mensual para el pago de la cuota hipotecaria y el 73,4% para la renta de alquiler. Normalmente se desaconseja dedicar más de un 30% de tu renta familiar al pago de la vivienda, pero en España la mayoría de gente supera esa cifra. A esto se le llama situación de sobresfuerzo, y en el caso de los jóvenes este porcentaje se eleva al 51%.

Nuevas ayudas para fomentar la emancipación juvenil

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Conscientes de la problemática que tienen los jóvenes españoles, desde las Comunidades autónomas se están buscando soluciones para mejorar las condiciones de este grupo de edad y permitirles un fácil acceso a la vivienda. 

Por ejemplo, el pasado 8 de julio el Gobierno de Murcia aprobó líneas de avales para que los jóvenes menores de 35 años puedan financiar la totalidad de la compra de su primera vivienda en la región. Esta medida pionera, que espera que beneficie entre 300 y 600 jóvenes, tiene el objetivo de cubrir la entrada, cuyo importe máximo será de 175.000 euros. 

Asimismo, otro ejemplo se encuentra en la capital, donde ya se está estudiando una fórmula jurídica que permita ayudar a los jóvenes en la compra de una vivienda. De hecho, para el plan Primera Vivienda de la Comunidad de Madrid se estaban estudiando dos posibles vías: la primera era el seguro de crédito hipotecario, mediante el que se aseguraban hipotecas al 95%. Sin embargo, tras el rechazo de la propuesta por parte del sector asegurador español, el gobierno de Díaz Ayuso ha tenido que optar por el estudio de la vía de un aval público que cubra el diferencial entre el 80% y el 95% de la hipoteca, por lo que el comprador únicamente tendría que aportar un 5% de ahorros. “Nos vamos a dar hasta finales de este año para encontrar la fórmula jurídica adecuada y esperamos que la implementación sea para 2022”, confiesa José María García, Viceconsejero de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid.

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